lunes, 17 de agosto de 2026

QUÍMICA Y LA COCINA

 
LA QUÍMICA Y LA COCINA

Libro Autor Luis Córdova Frunz

EDITORA FONDO DE CULTURA ECNONOMICA y

CONACYT

EDICIÓN CUARTA REIMPRESIÓN SEGUNDA 2020

LIBRO RECOMENDADO Y POR ENCARGO

 

PRESENTACIÓN:

José Luis Córdova Frunz nos demuestra que la cocina es un complejo laboratorio donde cotidianamente se llevan a cabo todo tipo de procesos químicos, desde los más elementales hasta los más sofisticados

LA CIENCIA PARA TODOS

En 1984 el Fondo de Cultura Económica concibió el proyecto editorial La Ciencia desde México con el propósito de divulgar el conocimiento científico en español a través de libros breves, con carácter introductorio y un lenguaje claro, accesible y ameno; el objetivo era despertar el interés en la ciencia en un público amplio y, en especial, entre los jóvenes

Los primeros títulos aparecieron en 1986, y si en un principio la colección se conformó por obras que daban a conocer los trabajos de investigación de científicos radicados en México, diez años más tarde la convocatoria se amplió a todos los países hispanoamericanos y cambió su nombre por el de La Ciencia para Todos

Con el desarrollo de la colección, el Fondo de Cultura Económica estableció dos certámenes: el concurso de lectoescritura “Leamos La Ciencia para Todos”, que busca promover la lectura de la colección y el surgimiento de vocaciones entre los estudiantes de educación media, y el Premio Internacional de Divulgación de la Ciencia Ruy Pérez Tamayo, cuyo propósito es incentivar la producción de textos de científicos, periodistas, divulgadores y escritores en general cuyos títulos puedan incorporarse al catálogo de la colección

Hoy, La Ciencia para Todos y los dos concursos bienales se mantienen y aun buscan crecer, renovarse y actualizarse, con un objetivo aún más ambicioso: hacer de la ciencia parte fundamental de la cultura general de los pueblos hispanoamericanos

INTRODUCCIÓN

La lectura es como el alimento. El provecho no está en la cantidad ingerida sino en lo que se digiere

Jaime Balmes

La especie humana comenzó a dispersarse por el planeta hace unos 80 000 años en competencia con otros animales para conseguir alimento. Los más disponibles para los humanos eran los dejados por otras especies: alimentos venenosos o de difícil digestión, por ejemplo, ñame, mandioca, taro, papa, boniato, pequeños animales, y granos de algunos pastos que, mucho tiempo después, se llamarían: arroz, trigo, maíz, sorgo, cebada, avena, mijo, centeno. Su cerebro le permitió modificarlos para su consumo: triturando, trozando, machacando, hirviendo, ahumando, cociendo, salando, secando, escalfando, gratinando, destilando, fermentando, mechando, aderezando, tostando, friendo, dorando, horneando, salteando … y un larguísimo etcétera.

Todas estas transformaciones de raíces, semillas y hojas, carnes y lácteos, más la prolongada selección y cuidado de vegetales, hongos y animales, han producido la cocina actual, diversa, sabrosa, nutritiva. Y laboriosa

Los nuevos cultivos llevaron a la formación de comunidades pues, si el clima, el terreno y los dioses eran favorables, se lograban cosechas abundantes que llevarían a trueques, comercio, acumulación, o simplemente, grandes celebraciones

En lo dicho hay afirmaciones importantes y cotidianas: la evolución del cerebro permitió la supervivencia gracias al desarrollo de implementos y técnicas, entre ellas, la cocina; ésta llevó luego a los placeres del comer y del compartir y suministró menos energía a la digestión y más energía al cerebro. Pero lo dicho en un párrafo significó los casi dos millones de años que han pasado desde que el hombre fue cazador - recolector con una tecnología simple y prácticamente sin cambios

Uno de los grandes descubrimientos de la humanidad fue, sin duda, el del fuego hace unos dos millones de años.1

1 La palabra “millón” no nos sorprende pero… un millón de días son casi 2 740 años; hace un millón de días los olmecas se establecían en la región del Golfo de México, en Europa comenzaba a usarse el hierro y faltaban 200 años para que naciera Pitágoras. En la vida de una persona de 18 años su corazón ha latido unas 600 millones de veces, pan, legumbres, frutas, son la materia misma que configura al espíritu. No limitamos aquí la noción de espíritu a lo intangible e insustituible de toda persona, sino, sobre todo, a la cultura

 

 El fuego ayudó al hombre a defenderse de los animales, iluminar las cuevas, endurecer la madera de sus armas, romper las piedras para buscar metales… y le permitió cocinar, actividad que algunos estudiosos afirman que se inició hace unos 250 000 años

La preparación de comida con fuego y utensilios llevó a diversificar los alimentos, destruir las toxinas (defensa natural de raíces y plantas), ingerir más calorías, facilitar la digestión y, en consecuencia, emplear menos tiempo en buscar alimentos y comer. Algunos científicos relacionan el descubrimiento del fuego con el aumento en el tamaño del cerebro. Y como no había televisión, ni internet, ni teléfonos celulares, nuestros antepasados se la pasaban cocinando, cantando, bailando… y reproduciéndose

El fuego permitió al hombre sobrevivir dos glaciaciones: le sirvió para iluminar, calentar cuevas, alejar animales y conservar alimentos. También para endurecer las puntas de sus armas, para fracturar la piedra (con lo que se facilitó la extracción de minerales), para ahumar alimentos y pieles (prolongando su vida útil), para elaborar el pigmento de sus pinturas con las cenizas; el fuego lo llevó a la alfarería y luego a la metalurgia… y además le sirvió para cocinar, tema de este libro

Como ocurre con muchas actividades cotidianas, su continua presencia lleva a perder la perspectiva y el sentido de éstas

Comer es, en realidad, una ocupación espiritual, pues carne, Fuego y lenguaje son las primeras, más relevantes y ubicuas creaciones del espíritu

La cultura ha convertido al comer, la función más animal del hombre, en una prueba de elevación artística

Alfonso Reyes

Todos los grupos humanos han desarrollado su propia cocina; es símbolo de identidad, momento de convivencia, de charla y de recuperar energía.

Así como el comer se disfruta por muchos factores sociales, también el placer sensorial resulta de muchos ingredientes, del equilibrio de sabores, texturas, olores, temperatura, etc. No debe sorprendernos: lo mismo ocurre con nuestro cuerpo, ningún órgano responde a una sola función; la nariz no sirve sólo para respirar, también para oler y controlar la temperatura del cuerpo; los huesos no sólo sirven para dar estructura y movimiento, también producen glóbulos rojos; las uñas ayudan a sujetar objetos y también sirven para eliminar desechos del organismo (como el cabello); las orejas sirven para oír y también para dispersar el calor producido por el cerebro, el órgano que mayor energía requiere (se use o no)

Una buena comida, como un organismo saludable, depende de muchos factores que interactúan en un sutil y delicado equilibrio donde “daña lo que falta y lo que sobra”2

2 Sor Juana Inés de la Cruz, soneto

En un mundo que aplaude y celebra las especialidades 3 no está de más recordar cuánto hay en la naturaleza que resulta de la integración de funciones con el fin de aprovechar mejor los recursos

3 Desde luego, no en la misma medida. El golfista Tiger Woods puede recibir 90 millones de dólares en un año, y un premio Nobel poco más de un millón de dólares

Pero… nuestra sociedad y nuestras escuelas separan las actividades y clasifican el conocimiento en compartimentos. Por eso tenemos cursos de química, y surgen los problemas de las delimitaciones y especializaciones: los textos se limitan a leyes, símbolos químicos, fórmulas y definiciones por memorizar. Es un platillo con poco interés, gusto y provecho para el estudiante

Se ha intentado definir a la química como: la ciencia central, la ciencia de las transformaciones, la ciencia de las relaciones de la materia con la energía ¡y muchas más maneras! Todas son, inevitablemente, incompletas. La química es una ciencia muy cambiante, con mucha vitalidad,4  por ello escapa a cualquier definición y… sólo caben las metáforas (como en la poesía)

4 Es la disciplina con mayor número de publicaciones por día, casi 3 500. Cada día se fabrican unas 4 000 nuevas sustancias. Hay unos tres millones de químicos en todo el mundo

Sin el cambio químico no existiría el pensamiento, ni la música, ni la vida, ni el amor. Y en cuestiones mundanas: no existirían computadoras, celulares, combustibles, ropa, zapatos, ni todos los bienes producidos por cambios químicos. La química se aboca a entender y controlar esos cambios. Pretende, como toda gran empresa humana, aumentar el bienestar y lograr vida digna para todos, con respeto al entorno y a las futuras generaciones 5

Este libro busca ir más allá de la visión especializada de la química, se asoma a otras aproximaciones, por ejemplo el origen y evolución de los conceptos y modelos científicos, la etimología de los términos, la relación entre los principios científicos y las explicaciones cualitativas. Para ello, el autor ha elegido, una vez más, la cocina; muchos de los procesos y equipos coquinarios son semejantes a los de un laboratorio6  y comer es una actividad cotidiana con diversas perspectivas 5

Que no ocurra así da material para muchas charlas al calor de las frías: ¿pérdida de ideales?, ¿sobre especialización?, ¿el mercantilismo?, ¿el capitalismo? 6

En internet hay reproducciones de El alquimista, de Pieter Bruegel el Viejo, siglo XVI, que ilustran la afirmación

Hay tradiciones en la preparación de alimentos que tienen explicación científica reciente, como el uso de tequesquite para la nixtamalización (página 128); otros no; por ejemplo, frotar los extremos de un pepino para que no se amargue, o bailar alrededor de la olla de tamales para que no salgan pintos; quizás queden como conseja familiar o pintoresca tradición (son terreno fértil para la aplicación del método científico por parte del lector)

Este libro pretende llevar al lector del asombro a la reflexión: asombro de lo cotidiano e inmediato para reflexionar sobre fenómenos, aparentemente, desconectados. El punto de partida son las preguntas pues sólo descubriendo facetas nuevas se da la sorpresa. No es un libro disciplinario pues el humor y el asombro no saben de especialidades

Pero… regresemos a la cocina; ésta tuvo un papel importante en la evolución de nuestro cerebro. Los primeros homínidos, al incorporar grasas y proteínas en la dieta,7 aumentaron la cantidad de energía disponible para el desarrollo del cerebro;8  añadamos que caminar en dos pies permite que la respiración sea independiente de los pasos; así se facilitó el lenguaje hablado, el pensamiento abstracto, la refrigeración del cerebro y la transmisión de recetas

7 Para ello el nomadismo fue clave; agotados los recursos de un sitio, partían hacia otro

8 El peso del cerebro representa 2% del peso del individuo, pero consume 20% de su energía total. ¡Aprovéchela!

La cocina permitió, además, alargar la vida útil de los alimentos, destruir microbios, descomponer sustancias tóxicas y facilitar la digestión. Es una hipótesis interesante que la mejoría en la dieta humana disminuyó el tamaño del sistema digestivo y dirigió la energía ahorrada en la digestión hacia el cerebro. Otra forma de decirlo es que la mayor ingesta de calorías (en alguna etapa de la evolución el hombre fue carroñero) aumentó el tamaño del cerebro. Añadamos que muchos vegetales, por ejemplo: frijoles, chaya y yuca contienen sustancias venenosas útiles para su supervivencia, sin embargo, son descompuestas por el cocimiento

El sistema digestivo de los humanos es mucho menor que el de los primates; los músculos de sus mandíbulas no sirven mucho para una dieta exclusiva de alimentos crudos y lo mismo puede decirse de los dientes; los restos de homínidos revelan que a medida que creció el cerebro disminuyó el tamaño de las quijadas. Sin duda, la cocina aumentó el contenido calórico de los alimentos y cocinar nos hizo humanos

Hoy es claro que los hábitos alimenticios y de vida no corresponden a las necesidades de un cuerpo que, durante más de un millón de años, enfrentó un entorno muy distinto

También es claro que la ciencia y la técnica han producido niveles de bienestar nunca imaginados por nuestros ancestros, pero también están orientadas a un consumo, por no decir despilfarro, de recursos energéticos y culturales

Hace apenas unos diez mil años, la mayor vida útil de los granos (resultado de la agricultura), llevó a las especializaciones que permitieron el comercio, la astronomía, la geometría, y muchos etcéteras entre los cuales se halla la cocina. ¿Cocinar sólo para alimentarse? Desde luego que no. Nos alimentamos porque en ello encontramos placer, satisfacción, convivencia y los materiales necesarios para la vida. O en otras palabras: la cocina nos permite convertir la materia en alegría

Desde luego, sería simplista afirmar que la cocina llevó al desarrollo del cerebro; pocas cosas tienen una sola causa. Y lo mismo vale para los sabores

Es sabido que los cursos de química dejan mal sabor de boca

Están repletos de fórmulas, procedimientos y nombres extraños que no dejan lugar a los grandes saberes y sabores de la química

La visión científica (y en ésta la química es central) nos presenta una sorprendente estructura en el universo en la cual somos una parte ínfima; y nos presenta la extraordinaria y sorprendente complejidad del órgano más notable del universo: el cerebro humano

¿Le gusta a usted el chocolate? Pues no hay ninguna sustancia química con sabor, color ni olor de chocolate. Los análisis muestran que hay más de 400 sustancias cuya adecuada proporción es lo que produce este fenómeno placentero: el chocolate; el cerebro integra los diversos estímulos, la cultura le pone nombre, lo conserva… y lo mejora

Es inevitable que un libro omita algunos temas y que presente otros que parecen odiosos o tediosos; lo ideal sería limitarlo a los intereses del lector. Pero ¿cómo lograrlo?, ¿cuáles son los intereses del lector? ¿No habría que, además, ampliarlos?

Algunos hallarán innecesarias las referencias etimológicas; otros más, los aspectos históricos; unos más, se incomodarán por la profundidad del tratamiento; otros, por su superficialidad

La curiosidad es fundamental en la investigación, el aprendizaje (otra forma de investigación) y la diversión. Si un niño aprende como esponja es porque no distingue diversión de aprendizaje. Y tiene, además, una flexibilidad intelectual de la que carecemos los adultos

Los adultos tenemos que desaprender cada vez que aprendemos algo, tenemos que superar nuestros prejuicios. Los niños, en cambio, no los tienen; no están enamorados de sus conocimientos ni de su imagen (pienso en algunos académicos), todo lo ponen a prueba: su curiosidad es inagotable

La curiosidad es uno de los pilares de la ciencia, el otro es la precisión; la primera está más cerca de las emociones; la precisión lo está de la racionalidad; ambas fundamentan la visión científica. Y mal haríamos en considerar la visión científica como asunto personal; no, la historia revela que la ciencia es una actividad social cuyo despegue inició hace unos 200 años apoyada en los excedentes energéticos (combustibles fósiles) y el aprendizaje colectivo (universidades, bibliotecas, asociaciones científicas)

La humanidad ha aprendido más de sí misma en los últimos 200 años que en toda su historia y recordemos que su historia es 99.7% prehistoria

Quien tenga curiosidad notará que la artificial división del conocimiento en disciplinas impide muchos saberes cuya presencia le da sabor a la vida,9  como el chocolate.

9 Las palabras sabor y sabiduría están emparentadas históricamente. Para el hombre primitivo (y el actual) una forma de saber si el alimento no estaba dañado era… por el sabor

ÍNDICE:

INTRODUCCIÓN

 I.

COMPONENTES DE LA COMIDA

=    Carbohidratos

=    Proteínas

=    Aceites, grasas

=    Enzimas

=    Agua

=   Harinas

 II.

ALGUNOS ALIMENTOS

=    Pastas

=    Legumbres y verduras

=    Carnes

=    Chocolate

=    Lácteos

=    Mayonesa

=    Más componentes de los alimentos

III.

LOS PROCESOS EN LA COCINA

=    Combustión

=    Enfriar, calentar

=    Conductividad y difusividad térmicas

=   Evaporación

=    Las reacciones de Maillard

=    Dispersiones

=    Cortar, picar, trozar, partir

=    La emulsificación

=    El amasado

=    Cocer

=    Freír

=    Conservación de alimentos

=    La comida industrializada

=    La basura

 IV.

LOS INSTRUMENTOS DE LA COCINA

=    Olla de presión

=    Sartenes de teflón

=    Cerillos

=    Refrigerador

=    Horno de gas

=    Horno de microondas

 V.

SABORES, OLORES, COLORES

=    De salsas y picantes

=    Ajos y cebollas

=    Olores

=    Malos olores

=    Colores

=    Texturas

=    Saborizantes, edulcorantes, etcétera

=    La obesidad

=    Cocina molecular

 VI.

LA BUENA MESA

=   Cervezas, chelas, frías

=    En la sobremesa

=    El cafecito . .

=   Los postres

=    Las frutas

=    El digestivo

=    Los excesos

=    El tiradero

=    Dentífrico

 VII.

LA COCINA FUERA DE LA COCINA

=   La cocina de las palabras

=    La cocina en las palabras

 VIII.

LA COCINA CÓSMICA

=    El origen de los elementos

=    Composición del cuerpo humano

=   Conclusiones

=   Bibliografía

=   Lecturas recomendadas

FICHA TÉCNICA:

1 libro

264 páginas

En formato de 14 por 21 por 1.1 cm

Pasta delgada en color plastificada

ISBN 9786071652652

Autor Luis Córdova Frunz

EDITORA FONDO DE CULTURA ECNONOMICA y

CONACYT

 

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LA QUÍMICA Y LA COCINA

 
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